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Meningococo

Meningococo

¿En qué consiste la enfermedad meningocócica?

La meningitis meningocócica, causada por la bacteria Neisseria meningitides, es común en los niños de 1 a 18 años. Anualmente en los Estados Unidos alrededor de 2,600 personas contraen esta enfermedad altamente contagiosa. Los grupos de alto riesgo comprenden a los bebés menores de 1 año, las personas con sistemas inmunitarios suprimidos, los viajeros a países extranjeros donde la enfermedad es endémica, y los estudiantes universitarios (en particular del primer año) que residen en dormitorios.

Aunque se las trate con antibióticos, entre 10 y 15% de esas personas mueren. De las que viven, otro 11 a 19% pierden sus brazos o piernas, se quedan sordas, tienen problemas con el sistema nervioso, tienen retraso mental o sufren convulsiones o accidentes cerebrovasculares. Entre el 10 a 15 por ciento que causa daño cerebral y otros efectos secundarios serios.

La meningitis es una infección del líquido que rodea al cerebro y la médula espinal. La enfermedad meningocócica también es causa de infecciones de la sangre. Los estudiantes universitarios de primer año que viven en residencias estudiantiles y los adolescentes de 15 a 19 años tienen mayor riesgo de contraer la enfermedad meningocócica.

Las infecciones meningocócicas pueden ser tratadas con medicamentos como la penicilina. Aun así, aproximadamente una de cada 10 personas que contraen esta enfermedad mueren y muchas otras quedan afectadas de por vida. Por eso, prevenir la enfermedad con la vacuna antimeningocócica es importante para las personas con mayor riesgo.

Vacuna antimeningocócica

Existen dos tipos de vacuna antimeningocócica:

  • La vacuna antimeningocócica conjugada (MCV4) fue autorizada en 2005. Es la vacuna de preferencia para personas de 2 a 55 años de edad.
  • La vacuna antimeningocócica polisacárida (MPSV4) existe desde la década de 1970. Puede usarse cuando no se dispone de la MCV4 y es la única vacuna antimeningocócica autorizada para personas de más de 55 años.

Ambas vacunas pueden prevenir 4 tipos de enfermedad meningocócica, incluso 2 de los 3 tipos más comunes en los Estados Unidos y un tipo que provoca epidemias en África. Las vacunas antimeningocócicas no previenen todas las variantes de la enfermedad. Sin embargo, protegen a muchas personas que podrían enfermarse si no estuvieran vacunadas.

Las dos vacunas son efectivas y protegen al 90% de las personas vacunadas. Se considera que la MCV4 ofrece una protección mejor y más prolongada.

La MCV4 también es mejor para prevenir el contagio de la enfermedad de una persona a otra.

¿Quiénes y cuándo deben ponerse la vacuna antimeningocócica?

Se recomienda una dosis de MCV4 a todos los niños y adolescentes de 11 a 18 años de edad.

Por lo general, esta dosis se aplica durante las visitas programadas de vacunación de los preadolescentes (entre los 11 y 12 años de edad). Sin embargo, quienes no recibieron la vacuna durante esas visitas deben ponérsela en la primera oportunidad.

La vacuna antimeningocócica también se recomienda para otras personas con alto riesgo de contraer la enfermedad:

  • Estudiantes universitarios de primer año que viven en residencias estudiantiles.
  • Microbiólogos que están constantemente expuestos a las bacterias meningocócicas.
  • Reclutas de los Estados Unidos.
  • Toda persona que viaje o viva en regiones del mundo donde la enfermedad meningocócica es común, como en algunas partes de África.
  • Toda persona que tenga el bazo dañado o a la que se le haya extirpado.
  • Toda persona con deficiencia terminal del componente complementario (un trastorno del sistema inmunológico).
  • Personas que puedan haber estado expuestas a la meningitis durante un brote.

Se prefiere la vacuna MCV4 para las personas de 9 meses a 55 años de edad de estos grupos de riesgo. Se puede usar la MPSV4 si no se dispone de la MCV4 y si las personas tienen más de 55 años.

Niños de 9 meses deben recibir dos dosis con intervalo de 3 meses. Las personas de 2 o más años de edad deben recibir una dosis. A veces se recomienda otra dosis para quienes siguen en condiciones de alto riesgo. Pregúntele a su médico.

¿Quiénes no deben ponerse la vacuna antimeningocócica o deben esperar?

  • Ninguna persona que alguna vez haya tenido una reacción alérgica grave (con riesgo de perder la vida) a una dosis previa de cualquiera de las vacunas antimeningocócicas deberá aplicarse la segunda dosis.
  • Ninguna persona con alergia grave (con riesgo de perder la vida) a cualquier ingrediente de la vacuna debe vacunarse. Dígale a su médico si tiene alguna alergia grave.
  • Toda persona que esté moderada a gravemente enferma en la fecha programada para vacunarse debe aguardar hasta que se recupere. Pregúntele a su médico o a su enfermera. En general, las personas con una enfermedad leve pueden recibir la vacuna.
  • Toda persona que alguna vez haya tenido el síndrome de Guillain-Barré debe consultar a su médico antes de ponerse la vacuna MCV4.
  • Las mujeres embarazadas pueden recibir las vacunas antimeningocócicas. No obstante, la MCV4 es una vacuna nueva y no ha sido estudiada tan extensamente en las mujeres embarazadas como la MPSV4. Debe aplicarse solo si es estrictamente necesario.
  • Las vacunas antimeningocócicas pueden aplicarse al mismo tiempo que otras vacunas.

¿Cuáles son los riesgos de las vacunas antimeningocócicas?

Las vacunas, como cualquier medicamento, pueden ocasionar problemas serios, como reacciones alérgicas graves. El riesgo de que la vacuna antimeningocócica provoque daños graves, o muerte, es extremadamente bajo.

  • Alrededor de hasta el cincuenta por ciento de las personas que reciben las vacunas antimeningocócicas tienen efectos secundarios leves, como enrojecimiento o dolor en el lugar de la inyección.
  • Si se presentan estos problemas, generalmente duran 1 ó 2 días. Son más comunes con la MCV4 que con la MPSV4.
  • Un porcentaje reducido de las personas vacunadas presentan fiebre.
  • Son muy raras las reacciones alérgicas graves en los minutos u horas posteriores a la aplicación de la vacuna.
  • Se tienen informes sobre un trastorno grave del sistema nervioso, llamado síndrome de Guillain-Barré (GBS, por sus siglas en inglés), en algunas personas que recibieron la vacuna MCV4. Esto ocurre en tan raras ocasiones, que actualmente no es posible confirmar si la vacuna puede ser o no un factor desencadenante. Aún en el caso de que lo fuera, el riesgo es muy bajo.

 

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